jueves, 23 de julio de 2020

Queremos ser altavoz de vuestras propuestas

Va uno tan liado cada día, yendo y viniendo de aquí para allá, que aunque sé que lo he ofrecido más de una vez, nunca está de más repetirlo o recordarlo. Hablo, me dirijo a las asociaciones culturales, sociales, deportivas… por si quieren, queréis, que La Tajadera publique vuestras actividades.
 
Por las mismas o parecidas, también os ofrezco la posibilidad de ayudaros a contar vuestra historia. Como digo en el enunciado: queremos ser altavoz de todo cuanto se hace o se hará en nuestra tierra. Aunque también podríamos hablar de pasado, de lo que se hizo. Por ejemplo, algo memorable para recordar o no olvidar.
Y hablando de recordar, aprovecho para recordarme a mí mismo que llevo tiempo queriendo explicar dónde se lee La Tajadera. Algo que me han preguntado más de una vez y que, siendo sincero, respondo de aquella manera. ¡En todas partes! —Suelo bromear—.  Ahora en serio, hay días que ni yo mismo lo sé. Los últimos números editados están a disposición de todo el mundo en la página web de La Tajadera y el resto en poder de los suscriptores que por suerte para nosotros son cada día más numerosos. En cualquier caso, yendo a lo práctico, en los casi tres años que llevamos haciendo la revista hemos alcanzado unas cuotas de mercado inimaginables (al menos para este modesto editor) habida cuenta de los medios que tenemos en lo que compete a la publicación y distribución. 
Resumiendo, cada mes La Tajadera se envía por WhatsApp y por correo postal a lugares, algunos tan distantes como Nueva York, San José de Costa Rica, Galle (Sri Lanka), Ámsterdam… y, por supuesto, en el territorio nacional a poblaciones ubicadas en las comunidades autónomas de Andalucía, Cataluña, Galicia, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, etcétera. Y, cómo no, en Aragón viaja a Huesca, a Zaragoza y a diferentes comarcas de Teruel: Albarracín, Cuencas Mineras, Jiloca, Teruel…
«¿Quién la lee?» Es otra de las preguntas recurrentes. Pues… aragoneses de dentro y fuera de nuestra tierra y, cada vez más, gente que quieren saber de nosotros. De nuestras costumbres, nuestros parajes, nuestra gastronomía, cultura, patrimonio…
Así que ya sabes: lo que no se publicita, no existe.

No hay comentarios: