Va uno tan liado cada día, yendo
y viniendo de aquí para allá, que aunque sé que lo he ofrecido más de una vez, nunca
está de más repetirlo o recordarlo. Hablo, me dirijo a las asociaciones
culturales, sociales, deportivas… por si quieren, queréis, que La Tajadera
publique vuestras actividades.
Por las mismas o parecidas,
también os ofrezco la posibilidad de ayudaros a contar vuestra historia. Como
digo en el enunciado: queremos ser altavoz de todo cuanto se hace o se hará en
nuestra tierra. Aunque también podríamos hablar de pasado, de lo que se hizo.
Por ejemplo, algo memorable para recordar o no olvidar.
Y hablando de recordar, aprovecho
para recordarme a mí mismo que llevo tiempo queriendo explicar dónde se lee La
Tajadera. Algo que me han preguntado más de una vez y que, siendo sincero,
respondo de aquella manera. ¡En todas partes! —Suelo bromear—. Ahora en serio, hay días que ni yo mismo lo
sé. Los últimos números editados están a disposición de todo el mundo en la
página web de La Tajadera y el resto en poder de los suscriptores que por
suerte para nosotros son cada día más numerosos. En cualquier caso, yendo a lo
práctico, en los casi tres años que llevamos haciendo la revista hemos
alcanzado unas cuotas de mercado inimaginables (al menos para este modesto
editor) habida cuenta de los medios que tenemos en lo que compete a la
publicación y distribución.
Resumiendo, cada mes La Tajadera
se envía por WhatsApp y por correo postal a lugares, algunos tan distantes como
Nueva York, San José de Costa Rica, Galle (Sri Lanka), Ámsterdam… y, por
supuesto, en el territorio nacional a poblaciones ubicadas en las comunidades
autónomas de Andalucía, Cataluña, Galicia, Cantabria, Castilla-La Mancha,
Castilla y León, Madrid, etcétera. Y, cómo no, en Aragón viaja a Huesca, a
Zaragoza y a diferentes comarcas de Teruel: Albarracín, Cuencas Mineras,
Jiloca, Teruel…
«¿Quién la lee?» Es otra de las
preguntas recurrentes. Pues… aragoneses de dentro y fuera de nuestra tierra y,
cada vez más, gente que quieren saber de nosotros. De nuestras costumbres, nuestros
parajes, nuestra gastronomía, cultura, patrimonio…
Así que ya sabes: lo que no se
publicita, no existe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario